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Las lecciones de la cuarentena + 16

La resiliencia ha mostrado un nuevo escenario. Llega un soplo de aire fresco al sector. El COVID-19 lo ha precipitado. Por eso quedémonos con lo bueno de esta cuarentena. Aunque no quede más que echar cuentas.

La cuarentena y 16 días más tiene sus lecciones, igual que todos los actos tienen su consecuencia. Las cosas no pasan por pasar. Se denomina resiliencia, (y no resilencia según la Fundéu BBVA), a la capacidad de la adaptación y recuperación frente a una situación adversa. En este caso, la capacidad como seres humanos para adaptarnos a la que caiga. En mi caso, no había sacado tanto partido al escueto balcón que te depara un centenario bloque del Eixample barcelonés y a las pocas horas de sol que ha propiciado, al ordenador y a mi mente.

De falta papel de water, a tener reservas para un año. De perplejos decretados, al #quedateencasa eufórico y el aplauso solidario de las 20:00h. De confinados, a conformados. De la inquietud por las cuentas, a recontar cómo me salgo de esta. De la insaciable hambre de información, al empacho. De qué asquito (para qué negarlo), a ver la luz al fondo del túnel. De perro, a niño… De pasillo ejercido, a la calle en chándal, y a ratos a lo loco.

Por cuántas fases ha pasado nuestro sentir cotidiano??? Como el refrán dice, no podemos afirmar que el COVID-19 aprieta, pero no ahoga. El COVID-19 ha ahogado. Seres queridos que lo han pasado mal, seres queridos que se nos han ido. Esto es lo más doloroso, y no tiene comparación con los desastres económicos. Pero somos conscientes también que el COVID-19 ha apretado el cuello de muchos negocios, y aunque no tengamos cifras, tenemos la certeza que se ha cobrado víctimas, sobre todo en este sector.

Afortunadamente el 11 de mayo está a la vuelta de la esquina, 16 días después de cumplir lo que hubiera sido una cuarentena estricta. Es la hora de abrir persianas, de recuperar la ilusión y las ganas de empatizar con nuestros clientes. Por eso, y pese al todo me gustaría agradecer las buenas cosas que nuestra resiliencia ante la crisis ha propiciado, que no son pocas. Y que agradecemos como espectadores proactivos de este sector joyero-relojero que nos proporciona nuestra plataforma comunicativa. Enumero lo bueno y me disculpo de antemano si queda algo en el tintero. GRACIAS…

  • A las acciones (no solo palabras) de muchas marcas que nos han acompañado invirtiendo en nuevas colecciones y en comunicarlas, esforzándose en mantener a la joyería-relojería en la primera parrilla de salida tras la fase de la desascalada que nos toque.
  • Al espíritu asociativo, unitario y colectivo que ha rebrotado como buena hierba de primavera. Para echar una mano cuando haga falta.
  • Al convencimiento de que el futuro de nuestro sector pasa por una industria, artesanía, taller, creatividad y discurso con alma. Una actividad más justa y sostenible.
  • A conectarnos, escucharnos y hablarnos…, pese a la distancia no solo física, incluso en la disparidad de ideas ante el negocio, la política, la economía, la sociedad, la vida…
  • A participarnos de ideas con generosidad, sin caer en mirarnos solo al ombligo.
  • A saber agradecer…, y a entender o comprender los defectos y las equivocaciones de los demás y de nosotros mismos.

Y en definitiva, a decir aquí me tienes para lo que necesites.

Sí, nuestro ánimo ha pasado por muchas cosas, pero algo hay que permanece: Todos unidos saldremos de esta!!! Pues ya estamos saliendo, paciencia y a echar cuentas 😉

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